Creo que tener 10 dioptrías te hace ver el mundo desde otra perspectiva, o, mejor dicho, desde otra graduación. Llevo gafas desde los 5 años, cuando me di cuenta de que no veía bien la pizarra en mi primer curso de primaria. Desde entonces, no me ha dejado de crecer la miopía.
Las gafas, no son precisamente baratas. Los cristales son más caros cuánta más graduación tienes. En primero de primaria, mis gafas costaban poco, serían ahora unos 30 €. Ahora mis gafas son muchísimo más caras: un sólo cristal me cuesta 400 €. Y para unas gafas se necesitan dos cristales y una montura… Vamos, que la óptica a la que voy, tiene asegurados 1000 € aprox. al año, sin contar lo que me cuestan las lentillas…
Voy a desviar de forma muy intencionada el tema, para pedirle al gobierno que haga un referéndum para que las gafas (y, ya que se pone, el dentista y los aparatos auditivos también) sean incluidos en la Seguridad Social. Porque yo, sinceramente, tengo la suerte de poder permitirme gastar esos 1000 € al año, pero hay gente que no y, si no consigue gafas, ¿qué hace? ¿No trabajar? ¡Así van las cosas en este país!
Volviendo al tema de mi miopía, debo admitir que dentro de lo que cabe, tengo suerte. Sí, porque veo, muy mal, pero veo. Al fin y al cabo, ver mal es, en su raíz, ver… y hay gente que no ve.
Y esa gente que no ve, lo tiene aún más difícil para ganarse la vida. Si no fuera por la ONCE, las personas ciegas de este país se estarían muriendo de hambre. Por ejemplo, una persona ciega(o que haya perdido una parte de la visión) no puede trabajar como cajeros, ingenieros, arquitectos, albañiles, publicistas… Resumiendo: en nada. En esta Era de la Comunicación en la que vivimos, todo es visual.
Además, estas personas, no pueden ir de botellón, ni a las discotecas, ni a fiestas, ni al teatro, a un partido de fútbol ó al cine. Por el simple hecho de que en todos ellos se necesita la vista: en el botellón para ver qué tomas, en las discotecas y fiestas, para saber con quién estás ligando, en el teatro, partido y cine, para saber qué sucede. Creo que una de las pocas cosas que pueden hacer las personas ciegas en navegar por internet de forma muy restringida, puesto que no puedes ver las páginas que no están habilitadas a ciegos (Actualmente hay páginas en las que, si lo configuras así, una voz de va diciendo lo que aparece en pantalla, el mensaje, los links, los botones, etc. pero estas páginas son, en su mayoría -hay honrosas excepciones- del Estado, de las Comunidades Autónomas o de la ONCE). Desgraciadamente, me incluyo en las que lo ciegos no pueden ver, lo siento.
Pero hay otras personas que no pueden ir al cine. Son las personas sordas. Para poder ir al cine, deben ir a salas que emitan la Versión Original Subtitulada, porque en ningún cine tienen subtítulos (el primer cine que lo ponga, se forra, pero ahora que hay crisis, no lo veo tan claro…). Pero por muchos subtítulos que tenga, no es lo mismo. Poniendo una película o la misma tele en tu casa, dándole al botón de silenciar y poner el en teletexto los subtítulos. Esa emisión se ve como vacía, sola, débil… Y es que la música de fondo, que tanto acompaña a las películas, le da una cuarta dimensión imprescindible.
Y es por todo esto por lo que he escrito este artículo. Esas personas, son tan dignas y están muy capacitadas para hacer muchas cosas, si no las hacen es por nuestra culpa. Admito que no están tan capacitadas como nosotras (un ciego, por ejemplo, no puede hacer trabajos en los que la vista sea indispensable, al igual que un sordo no puede hacer uno en el que se necesite oír), pero pueden hacer cosas maravillosas si les dejamos.
Por eso, desde este humilde artículo, pido a ONG, a la ONCE, al gobierno, a las empresas y a todas las organizaciones y asociaciones que tendamos nuestra mano a estas personas, tanto para tratarlas como iguales, como para hacerles la vida más fácil y accesible.
Y, ya que me pongo, pediré que no haya más barreras arquitectónicas que dificultan la vida de las personas en silla de ruedas. Creo que no es tan difícil construir una rampa o poner un ascensor, puede costar mucho dinero, pero creo que merece la pena, es más, no sólo lo creo, sino que estoy segura de ello.