[CRÓNICA SOBRE EL II CONGRESO DE JOVENES CON VALORES - PRIMERA PARTE]
Tras unas palabras de la moderadora del evento, anuncia que el primer ponente será Jaume Sanllorente. Toda la sala rompe en aplausos y aparece en el atril del escenario un hombre jóven, fundador de la ONG Sonrisas de Bombay.
Comienza su ponencia contanto su historia. Él era periodista económico. Un día, decide hacer un viaje, que un principio no era a la India, pero en la agencia de viajes no tienen otra cosa y lo acepta. Al llegar, se queda impresionado con el ambiente de la India. “La mayoría de los turistas se quedan con los colores, con el Taj Mahal… yo me quedé con la pobreza” comenta. Quedó impactado al ver, por ejemplo, a unos niños revolviendo en las entrañas de un cerdo muerto buscando algo que comer. Según el gobierno de la India, el 20 % de la población es pobre. Según estadísticas externas a este país, más del 60 % vive en la extrema pobreza. La sociedad india es principalmente hindú y la escala social se organiza según la casta a la que pertenezcas. Las castas, según el induísmo, surgen de Dios, es decir, cada casta surge de una parte del cuerpo de Dios y la casta de los Intocables, se supone tan indigna de salir de Dios, que se cree que salió de fuera. “He conocido personas que han estudiado en las mejores universidades europeas, que, al ser tocados por la sombra de un Intocalbe – y no digo por un intocable, digo por la sombra de un intocable – les han entrado arcadas y han vomitado del asco y repugnancia que sienten hacia esta casta”.
Jaume tuvo que volver a Barcelona, pero volvió, esta vez aterrizó en Bombay. Allí conoció la existencia de un barrio dedicado únicamente a la prostitución. Quiso ir hasta allí, ya que no podía creérselo. Este barrio – también conocido como el barrio de las Luces Rojas, ya que encima de las puertas de cada prostíbulo hay una luz de color rojo – estaba dividido en tres calles “la primera, de mujeres; la segunda, de eunucos; la tercera… de niños” Decidió entrar en una de ellas. Los prostíbulos de este barrio son casas de estrechas de dos pisos, las puertas y las separaciones entre una sala y otra son unas cortinillas. Subió las escaleras hacia el segundo piso. En una de las salas advirtió la presencia de una prostituta con un hombre. Se asomó a la segunda sala y creyó que no había nadie… hasta que en una esquina encontró a un niño de dos años con un preservativo usado en la boca.
Jaume salió corriendo, sintiendo asco de sí mismo y del ser humano. “La gente dice “¿Por qué Dios permite esto?”… pero es que somos nosotros los que lo permitimos…”. Pensó que no debía ser el único que quería acabar con todo aquello y un día, todavía en Bombay, buscó en internet información al respecto. Se encontró con un orfanato y fue a visitarlo. Aquel lugar estaba a punto de cerrar, “El orfanato estaba tan en números rojos, que todos los días había coches negros en la puerta, de las mafias de la prostitución infantil, esperando a que se cerrase para llevarse a los niños”, cuenta Jaume, tenía que evitar que los cuarenta niños que allí estaban llegasen al barrio de las Luces Rojas.
Volvió a Barcelona, vendió su casa y pidió dinero a sus amigos y conocidos. Volvió a Bombay y logró sacar de la ruina al orfanato. Se quedó allí a vivir, donde poco tiempo después fundó la ONG Sonrisas de Bombay.
Jaume cuenta que “no es tan fácil sacar a un niño de las calles. No puedes ir y llevártelo: necesitas el libro de familia y la firma de un familiar directo. La mayoría de ellos, fueron abandonados con dos años y no recuerdan ni su nombre…” Durante la ponencia, Jaume contó una experiencia suya, de cómo logró que cuatro niños no llegasen al barrio de las Luces Rojas: “En una casa, un marido quemaba la cara de su mujer con ácido. La madre, en su desesperación, cogió una piedra y, delante de sus hijos, se la lanzó a la cabeza de su marido. Cuando yo llegé, en la puerta estaba la policía, deteniendo a la madre y negociando el precio de los niños… ” Si hubiese llegado unos minutos más tarde, esos niños estarían ahora en una de aquellas casas estrechas de dos pisos. Además, contó una anécdota: “Me invitaron a una cena. En ella, en afitrión me preguntó “¿Quienes son tus jefes?” y le respondí “Mis jefes son la gente que está en la calle” y queriendo hacer burla, el anfitrión soltó una cacajada después de decir “¡Pues deben de pagarle una misera!”. Durante el resto de la cena, estuve serio, ni una palabra, ni un gesto. Al final de la cena, se acercó y me preguntó “¿Por qué has estado tan serio durante la cena?” y respondí “Ellos me pagan con sonrisas y usted dice que me pagan una misera. Pues bien, no he sonreído por que no quería darle una misera”. Al día siguiente, recibí un cheque suyo…”
Una de las cosas que más impactaron a Jaume en la India, era el poco futuro que tenían los hijos de las familias pobres. Una salida era la prostitución, pero había otras, una de ellas, ser raptado por una mafia de extorsión, que utilizan a los niños para pedir limosna en esquinas y semáforos. A los niños que raptan, llegan incluso a amputarles las extremidades y rociarles ácido para que den más lástima y obtener así más dinero. Tal es así, que muchas madres, les amputan las extremidades a sus propios hijos y les rocían ácido, para que las mafias no los secuestren pensando que pertenecen a otra.
Jaume contó también, que la policía desmanteló una casa que era usada por la mafia. Allí encontraron productos para secuestrar, papeles y armas. “Quedó conmigo una amiga. Me dijo “Quiero decirte una cosa antes de que te lo diga la policía”, entonces me contó “En la casa desmantelada han encontrado varias cosas, y, entre los papeles, una lista de objetivos. Tú estabas en ella.” Mi primera reacción, fue pensar que me estaba gastando una broma. Al día siguente, recibí una llamada de la policía…” Desde aquel día, Jaume está obligado a llevar escolta. “No lo hago por mí: yo no quería tener escolta. Pero pensé en mi familia y mis amigos, por eso la llevo.”
Jaume terminó su ponencia, arrancando del espectante público un largo aplauso, en el que todos nos levantamos alabando su trabajo, su dedicación y, sobretodo, todo lo que ha hecho hasta ahora.
[Continuaré otro día con otra ponencia]