Si se prohíbe el aborto, los abortistas se manifiestan. Si se legaliza, los antiabortistas salen a las calles. Si se establece que sólo sea lícito hasta unos meses, ambos hacen concentraciones. Lo mismo ocurre con la eutanasia, la sanidad, la educación y el resto de campos que implican al gobierno.
Es imposible mantenter contenta a toda la población, pero es muy facil tener a todos descontentos. La mayoría de leyes intentan ponerse en dos bandos a la vez, el de los que la rechazan y el de los que la piden. De esta forma, ni se prohíbe ni se legaliza: se regula… Así salen las leyes que salen.
Por ejemplo, la ley del aborto. No compensa legalizarlo: las manifestaciones antiabortistas serían cada vez mayores. Tampoco conviene prohibirlo: los abortistas tampoco estarían callados. Entonces, lo que hace el gobierno, es “regularlo”, es decir: dejarlo en medio: está prohibido abortar pasados unos meses (no se cuantos son, creo que son 3), pero antes, puedes disponer de todas las ayudas que quieras para abortar. Lo mismo con la eutanasia: si se legaliza, se manifiestan unos; si se prohibe, los otros; si se regula, ambos.
Esto demuestra muchas cosas, entre ellas, dos muy importantes.
La primera, es que todo gobierno es una mierda: nunca podrán lograr la felicidad de todos: puede lograr que la gente de derechas sea más feliz que la de izquieras o viceversa, según el partido político, pero no puede garantizarla a todos: es imposible jugar a dos bandas y ganar.
La segunda, es que hacemos lo posible por lograr nuestros objetivos. ¿Quien no ha visto las manifestaciones multitudinarias de la gente de derechas en contra de las leyes de izquierdas? ¿Quien no ha visto las manifestaciones multitudinarias de gente de izquierdas contra las leyes de derechas? Pues si alguien no las ha visto, no importa: habrá cientos de miles de millones más, de echo, estimo que hasta que llegue el fin del mundo continuarán existiendo.
Sin embargo, muchas leyes, como la de las drogas o el aborto, no evitan nada. Si alguien quiere abortar se busca sus medios y, si es necesario, lo hará clandestinamente. Igual que las drogas: quien quiere drogarse, lo consigue. E igual que tantas otras cosas que están prohibidas y la gente hace..
Creo que lo único positivo que tiene este asunto, es que precisamente esto de que la gente, aunque está prohibido, lohaga, ratifica nuestra libertad, independientemente de si la usamos mal o bien. Es decir: las leyes no pueden controlarnos, eso sólo lo podemos hacer nosotros.
Hace tiempo hoy una canción de Mägo de Oz que decía: “Ni con todo tu poder nos podrás quitar la noche. Ni con todo tu dinero nos podrás robar la calle. Ni con toda tu ambición nos podrás dejar sin sueños.”(1) Y realmente tiene razón: ninguna ley, ni dictadura, logrará quitarnos ni la noche, ni la calle, ni los sueños. La noche no la pueden quitar, a no ser que logren crear una luz tan potente como el sol que nos tenga de día las 24 horas. La calle, tampoco, es imposible, si no hubiese calles, no se podrían andar por ningún sitio. Y mucho menos quitarnos los sueños, por que es lo que realmente nos pertenece y es el motor de nuestras acciones, lo que nos mueve.
Y, hablando de dictaduras, otra canción decía: “toda dictadura es mala no hay dictadura regular ni dictadura blanda. Tienes derecho a cagarte en el presidente cuando es malo, lo siento tío, son cosas del cargo”(2).
Y voy a poner más canciones: “Yo no comprendo esta mierda sociedad: nunca estoy de acuerdo con los que quieren gobernar, que se metan sus mentiras por donde les puedan caber pero nosotros tenemos aún mucho que hacer” (3). Esta frase me encanta, sobre todo cuando dice “nosotros tenenemos aún mucho que hacer” ¡Qué razón tiene! Y es que, si los políticos no hacen nada por nosotros, ¿quien lo va a hacer?
Lo “mejor” y lo que más gracia me hace sobre las leyes, es que no les afectan a ellos… Me explico: tienen sueldos que son el doble o triple de un sueldo normal. Y creo que por eso no saben hacer política: oyen que suben los precios… Para nosotros, sube mucho, varios euros y tenemos que apretarnos el cinturón. Ellos, como ni siquiera hacen la compra (se la hacen otros), ni tienen que apretarse el cinturón, no se dan cuenta de la subida de precios y es por eso por lo que no se dan cuenta de la crisis, ni ponen normas al respecto. Esos varios euros que ha aumentado, para ellos son calderilla.
Voy a terminar este artículo pidiendo un par de cosas. Una de ellas es que los que quieran ser presidentes y/o miembros del gobierno, que se formen bien, que aprendan y, sobretodo, que no olviden sus orígenes: alguna vez fueron gente normal, que se apretaba el cinturón y se quejaba cuando el gobierno no actuaba. No quiero que olviden esto cuando logren ser lo que quieren, cobren lo que cobren. Que actúen: son nuestra esperanza del futuro, la del presente creo que está perdida.
Otra cosa que pido, es… ¡gritar! Si el gobierno no te escucha, grita, ponde en la puerta de la Moncloa (o de dónde puedas, pero hazlo) y grita, quizá te lleven los policías a comisaría, pero gritar no es delito, te pedirán tus datos y te dejarán en paz… y tú volverás a gritar. Y si a uno no hacen caso, busca a gente que piense lo mismo: no serás el único. Y gritad todos jutos… ¿No sois suficientes? ¡Busca a más! La policía puede retener a uno, a veinte, quizá a cien… Pero no a quinientos.
Así, que sólo me queda recomendar una cosa y finalizar el artículo, que ya se está haciendo largo y no lo va a leer nadie si lo hago más largo: ¡Luchar por vuestros ideales y resistid! Si no os hacen caso porque no les conviene, os lo acabán haciendo para que os calléis. Os lo aseguro.
(1) Canción “Lo que el viento se dejó” de Mägo de Oz.
(2) Canción “Obviedades” de El Chojín
(3) Canción “¿Por qué no ser amigos?” de Hombres G, con la colaborazión de Dani Martín.