He metido la pata hasta el fondo muchas veces y siempre ha habido alguien para ayudarme a sacarla, pero hay una persona que ayudándome hizo que se hundiese ella y no me dejó sacarla. ¿Por qué? Por que no quería que me complicase la vida.
Todo comenzó cuando me metí en un marrón de los gordos con mi colegio el año pasado. Cuando lo hice mi clase estaba de mi parte, pero cuando las cosas se complicaron, nadie parecía saber nada. Estuve a punto de ser expulsada por el consejo escolar, pero gracias a la directora del colegio, Maite Mijancos, no ocurrió nada.
Cuando el marrón quedó olvidado para el colegio pero no para el consejo escolar, aunque no me dijo nada Maite, yo sabía que se estaba comiendo el marrón por mí.
En junio del año pasado, a las alumnas se nos dijo que ya no tendríamos a esta directora, pero nunca se nos aclaró si era por que dimitía, o por otras cosas.
Lo que yo siempre pensé es que al consejo escolar no le gustó que el marrón se lo comiese ella en vez de comérmelo yo, es decir, no le gustó como había ejercido de directora y la echaron. Pero para mí ha sido la mejor directora que mi anterior colegio (este año me he cambiado a uno más cerca de mi casa) pudo tener. Quizá al consejo de dirección no le gustó, pero a todas las alumnas nos gustaba. Mis compañeras siempre estuvieron al margen de todo, sólo sabían que me había metido en un marrón, pero no sabían como salí. Mis compañeras admiraban a aquella directora que daba un voto de confianza, cosa que nunca nadie nos había dado. Y yo siempre admiraré a esa directora que no sólo me dio un voto de confianza, sino que apostó muy caro y perdió. ¿Por qué? Por que no quería complicarme la vida.
A ésta directora no sólo le debo que me sacase de aquel problema, sino de que me animase a escribir artículos en periódicos, y me enseñó que con los medios de comunicación también se puede hacer mucho bien, aunque estemos acostumbrados a lo contrario.
Gracias Maite.