¿Para qué molestarse en algo cuando la sociedad se mueve por la ley del mínimo esfuerzo?
Han proliferado como setas, cosa que me parece estupenda, las páginas web de apuntes, resúmenes y enciclopedias, por que así puedes consultar dudas, buscar información o aprender por tu cuenta. Pero que esté perfectamente resumido no significa que se pueda imprimir tal cual y entregar como trabajo en un colegio. Ahora bien, el único modo de impedirlo, es que los profesores se lean de arriba a abajo todas las páginas de apuntes. Creo que es por este motivo y por el de copiar, que los jóvenes empiezan a pensar: “así ahorro tiempo y esfuerzo”. Pero se empieza ahorrando tiempo y esfuerzo y se termina faltando al respeto.Esta teoría me la afirmó el verano. Se subió una señora al autobús, que se puso debajo de la salida del aire acondicionado y a los tres minutos, sin moverse ni medio centímetro, gritó, como lanzando una indirecta al conductor: “¡qué fuerte está el aire acondicionado, vamos a pillar una pulmonía!”. Me dieron ganas de decirle educadamente a la señora, que, en vez de ser tan borde y vaga, podría haberse levantado hasta el autobusero, decirle: “¿Podría bajar el aire acondicionado, por favor?” y no habría quedado como borde y vaga sino como educada y elegante.Pero no sólo había una señora dispuesta a afirmar mi teoría, sino cientos como ella. Otro día, un hombre, opino que no tendría más de veinticinco años, se subió al autobús y se fue a la parte trasera mientras decía en voz muy alta: “Tiene narices-no dijo esta palabra, por supuesto-, llevo quince minutos en la parada…”. A éste me dieron ganas de decirle que si se hubiese quedado dormitando en la cama desde que le sonó el despertador hasta que decidió levantarse, habría cogido el anterior sin esperar. Claro, pero está mejor echarle la culpa al autobusero(o autobusera) de llegar tarde, que a uno mismo de ser tan vago.Siempre, en todos estos casos, la educación es la mínima, es como si todos los vagos se hubiesen aliado para decir el mayor número de palabras malsonantes, para dejar en la mayor evidencia posible a alguien y para intentar quedar bien, cosa que nunca consiguen. Y no pidamos que el que se queje se mueva un pelo por el mundo, éste puede arder y fragmentarse, que lo máximo que va a ver es un vago gritando y echándole la culpa a otros.Reconozco que yo también pienso así y me dan ganas de decir las mayores basteces y bestialidades, pero no lo digo por que me da vergüenza quedar como un idiota, y para mí ser así de vago y maleducado es ser idiota, pero idiota hasta alcanzar el extremo. Tampoco lo hago por que me enseñaron de pequeña que no hiciese a los demás lo que no me gustaría que me hiciesen a mí.Dejemos de ser idiotas y bordes y pensemos por un momento en la otra persona, que la pobre no tiene culpa ni de sus problemas y le estamos echando los nuestros encima, en público, con el menor respeto y dejándolo en evidencia. O aunque sí sea su problema, hay formas de quejarse mil veces mejor. Estoy segura que a nadie le gusta que le traten así, pero todo el mundo trata así a gente, sólo piénsenlo.
Éste artículo fué publicado en diario digital Qué! -verlo-